María Mercedes Carranza

María Mercedes Carranza

Poeta nacida en Bogotá en 1945. Se la considera una figura imprescindible de la literatura colombiana del siglo XX. Su obra significa un verdadero manual para comprender la posición de la mujer en aquella época.
En sus poemas se puede ver no sólo el tema del amor y la intimidad de pareja, sino también el afecto pasional y carnal de los amados.
Obras destacadas

Poemas del desamor

 

Ahora en la hora del desamor

Y sin la rosada levedad que da el deseo

Flotan sus pasos y sus gestos.

 

Las sonrisas sonámbulas, casi sin boca,

Aquellas palabras que no fueron posibles,

Las preguntas que sólo zumbaron como moscas

Y sus ojos, frío pedazo de carne azul.

Días perdidos en oficios de la imaginación,

Como las cartas mentales al amanecer

O el recuerdo preciso y casi cierto

De encuentros en duermevela que fueron con nadie.

Los sueños, siempre los sueños.

 

¡Qué sucia es la luz de esta hora,

Qué turbia la memoria de lo poco que queda

Y qué mezquino el inminente olvido!



Maldición

 

Te perseguiré por los siglos de los siglos.

No dejaré piedra sin remover

Ni mis ojos horizonte sin mirar.

 

Dondequiera que mi voz hable

Llegará sin perdón a tu oído

Y mis pasos estarán siempre

Dentro del laberinto que tracen los tuyos.

 

Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,

Resucitarán los muertos y volverán a morir

Y allí donde tú estés:

Polvo, luna, nada, te he de encontrar.



Oda de amor

 

Una tarde que ya nunca olvidarás

llega a tu casa y se sienta a la mesa.

Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,

en las paredes y los muebles estarán sus huellas,

destenderá tu cama y ahuecará la almohada.

Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,

se acomodarán a su gusto y semejanza,

cambiarán de lugar las fotos,

otros ojos mirarán tus costumbres,

tu ir y venir entre paredes y abrazos

y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.

Cualquier tarde que ya nunca olvidarás

el que desbarató tu casa y habitó tus cosas

saldrá por la puerta sin decir adiós.

Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,

reacomodar los muebles, limpiar las paredes,

cambiar las cerraduras, romper los retratos,

barrerlo todo y seguir viviendo.