| JAVIER MARTÍN GONZÁLEZ (España)
Como una espada de afilada hoja
Como una espada de afilada hoja
Cruzó mi alma
Un fuego ardoroso, en carrera loca.
Aquel beso fue
¡La pasión ya sola!
Un surco ensangretado eran
Aquellos labios, aquella boca,
De nacarados soles,
de pétalos de rosa.
Aquel beso fue
¡La pasión ya sola!
Quiero contar las estrellas
Que iluminan el alba de tu cuerpo
Y navegar hacia el sur cálido y profundo.
Hacia el sur perfumado de alhelíes,
Entre los zodiacos que pregonan
Un sinfín de singladuras venturosas.
Oír los cantos de sirenas
Que resuenan en los recónditos arrecifes de tu piel
Verte volar, apasionada,
En todos los vientos que corren
Sobre la faz de la tierra.
Horadarte hasta encontrar
Los secretos que se esconden
En los rincones más íntimos de tu ser.
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Madrid, 11 de Marzo, en la memoria
Hoy es un día de silencio.
No será un silencio cualquiera.
Es el silencio del que carece de palabra
Porque los hechos, luctuosos, le superan.
Le callan la voz
Y hasta el aliento.
La ruindad, la bárbara vileza, el vilipendio,
Carecen de nombre,
Si acaso un solo alias de hijo malnacido.
La palabra hoy gira en el cielo...
Y calla.
Pero llegará el día en que en voz alta clamará
Y ese día habrá justicia.
Porque no hay impunidad para este horror,
Ni habrá olvido,
Ni perdón...
España, 12 de Marzo, en pleno corazón, destrozado.
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Huyendo
He venido huyendo de ti hasta este mar,
A esperar que mis lágrimas se confundan con las olas.
Con el viento y el mar
Parece menos triste la tristeza.
La mañana es hermosa...
Quisiera que estuvieras ahora aquí y,
Sintieras el abrazo de las aguas con la arena.
Y ver, y oír y sentir lo que yo siento.
Ven,
Estréchame en tus brazos
Hagamos el amor en esta playa,
Húmeda, salada y limpia
Que acaba de dejar al aire la marea.
Solo los dos. entre el infinito sol y
El inmortal azul del mar,
Sobre la arena.
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Sensaciones
Ambarinos olores
Sonidos azules,
Blancos tactos,
Rosados sabores,
Colores plagados
de amargos
Dulzores.
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Fragancias
A veces las fragancias se parecen a los sueños,
Multicolores, frescas, densas, pletóricas
De vidas imposibles, colmadas de profusas fantasías.
Viven en todos los sentidos, despertando
Sensaciones adormecidas desde antaño
En un rincón del cerebro primitivo. Aparecen cabalgando en un brioso corcel
Hecho de música,
Flotando vaporosas en las resplandecientes
Luminiscencias de la aurora,
Sorteando los embates marineros,
Enredadas en las jarcias de un velero retador...
Duermen en el tacto cálido y sedoso de una piel,
Que envuelve un mundo de pasiones
Desbordadas.
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Esperándote
En una esquina del tiempo y del espacio
Me he sentado, a esperar la primavera,
Y con ella tu regreso,
Amable,
Cálida,
Sensual,
Etérea.
Cargada de fragancias imposibles,
A tornasoles de agua pura,
A lilas y magnolias,
Al arco iris que nimba la tormenta,
A playas espumeantes de libidinosas arenas,
A sempiternos vientos,
A húmedos calores,
A frescos nocturnos,
Renuevos de vida
Que emergen bulliciosos.
Mas por si acaso extravías el camino
Quedo aquí, esperándote,
Silencioso,
Anhelante,
Resignado,
Sosegada la respiración,
El alma, escondida, entre las manos,
Y una plegaria...
En el corazón.
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Noches en la bahía
Hueles como huelen los aires marineros
Cuando triunfa el sol por el signo de Aries.
Traes hasta mí el zodiacal influjo
De las noches tibias de la bahía,
Mecida en el cadencioso son de las mareas.
Las aguas de plata y de violeta
Devuelven encendidas
La cálida luz del crepúsculo.
Se envuelven en silencio
Abigarrados, los olores de la vida
Y de la muerte.
Sentado en el malecón,
Mientras un poco más abajo se debaten
Impasibles las olas contra el muro
En un derroche de fuerza y de tesón,
Evoco otros lugares de tostadas arenas
Mirando un horizonte límpido de azules,
Junto a tu cuerpo que, egoista,
Quisiera empaparse de toda la luz
Que nos bañaba.
Te recuerdo como eras en el espacio
Infinito del verano,
Cuerpo a cuerpo con la arena,
Como queriendo disolverte,
Enraizarte, suplantarla, incrustarte en ella.
Al fondo, como al fondo de un alma,
Las luces lejanas de las casas costaneras,
Imitan a la luz de las estrellas.
Un rayo momentáneo dibuja en el cielo
Un camino amarillo de luz y de esperanzas,
Promesa de alcanzar un lugar
Junto a ti,
Para los sueños.
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Llegas así
Llegas, así, sin avisarme,
Arrolladora como una estampida,
Amazona de luz sobre el retumbo,
Disparo de claridad cegadora
Rodeada de de aureolas refulgentes
Como sobreviene la muerte en el campo de batalla.
Brusco surtidor de agua
Que a borbotones inunda la ciudad y sus entrañas,
Meteorito que desde el fondo de los abismos celestiales se acercara
Flor silenciosa en medio del páramo
Requemado del estío
Arrebol que nimba la azulada negrura de la noche
Grito de vidrio que se quiebra
Respuesta inesperada a dos interrogantes viejos
Campanadas de reloj, cuando el sueño te lleva
Y te abandonas sin más a la aventura de perderte
En las profundidades del olvido
En el que habitan gárgolas y alondras desde niño.
Otras veces te anuncias mansa, silente y despaciosa
Cadenciosa como la aurora,
Tan de soslayo,
Que no me da tiempo a reaccionar
De cautivado.
Puede que hubiese podido apartarme,
Mas no fueron bastantes mis reflejos
Y me diste de lleno en plena vida
Quedándote alojada entre los sueños y las vísceras
Dando paso a la vigilia febril que me impulsaba
A recorrer el día, sobrevolar la noche
Y buscarte al mismo tiempo que te huía
Sin percatarme de que cuanto más te huía,
Más cerca me encontraba,
Y cuanto más buscaba, más tardaba yo en hallarte.
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Eres mi Patria
Eres mi Patria
El puerto afable al que yo arribo.
Tus senos, como faros encendidos, me llaman,
Y acudo presuroso a tu refugio,
Buscando el alimento de mis sueños,
El pan con miel de la vida,
El abrazo maternal que me embriaga de sosiego.
Tienes el aroma de mi infancia, ese que llevo
Guardado en la memoria desde niño,
Y el don de exaltar los afanes misteriosos
Que me impulsan a horadar tu cuerpo,
Respondiendo a los arcanos de la vida,
Enigma incomprensible,
Que se hace realidad en cada encuentro.
Eres mi patria y, en tu puerto y playa yo recalo
Cada vez que tú me llamas.
En la distancia, oigo tu voz, casi callada,
Que me urge, profunda y misteriosa,
Desde más allá de los albores de la historia.
Eres mi patria, de ti huyo y a ti vuelvo
Determinado por un canto ancestral, desconocido.
Por los cielos, los vientos y las nubes,
Los soles y las lunas, huracanes y mareas,
Me llega tu llamada primitiva y embrionaria,
Entonces mi vida cambia el rumbo,
Maniobrada por brújula remota,
Para acudirte,
Puntualmente,
Inexorable.
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Silencios...
Mi silencio te llama con voz ronca,
Seguramente te ha llamado igual
Mil veces, con las mismas fuerzas,
Las mismas palabras.
Sonidos que emanan profundos
Del fondo del alma.
Como cantos de ballena,
Se transmiten a través de los mares,
Y los aires,
la roca primigenia,
La carne...
Silencios y palabras tan delgados,
Tan sutiles, tan atávicos,
Que es imposible substraerse
A su llamada.
Hay silencios constelados de palabras,
De deseos, de desvelos, de sueños...
Silencios,que no se atreven a salir de nuestras bocas
Por temor a que se oigan más allá de nuestros labios
Y no sepamos usar de sus cálidas dicciones
Bajan desde el hipotálamo a la tráquea,
Ascienden con el aire que exhalamos
Cargados de CO2 hasta los ojos,
Fosforecen multicolores en el iris
Poniendo un brillo hialino en la mirada.
Hay silencios que anidan en los poros de la piel
Intentando salir disimulados
En el aura sudorosa en que se baña.
Entre los pliegues de los dedos se retuercen
Como sierpes, con gestos nerviosos.
Todo este trabajo, de bioquímica alocada
Se convierte en nada, en un momento,
Si un día, con los brazos abiertos
Déjamos que inunde la esperanza.
Hay gestos que en silencio
Hacen inútil la palabra.
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Mujer
Mujer como de plata y luna llena
Por los imbornales de tu piel
Se desgrana tu cítrica fragancia
Y tu sonrisa de púrpura amapola.
Te allegas a la boca como un buen vino
Inundando los sentidos con aromas de bosque
A fruta fresca, miel y resina perfumada.
Llenas el espacio con el vibrante resonar
De una orquesta de metales
Que transmitiera el canto primigenio
De la Madre Tierra,
Que se abre camino a través de todos los sistemas siderales.
Eres volcán y cordillera,
Te enraizas en las profundidades de la tierra
Y elevas sobre el horizonte, navegando,
Velera como el cóndor,
Sobre el infinito azul del día.
Desde tus ojos se ven los paisajes indelebles de la historia.
Los amplios campos y caminos que recorrerá la especie
Ya se pueden vislumbrar envueltos en la neblina
Del amanecer de tu cuerpo.
Mujer, de carne blanca y alabastro
Como flor de magnolia
O de orquídea o azalea...
Mujer de sugestión y magnetita
En la mirada, sueño deleitoso,
Sol que baña el mediodía,
Desgranas tu canto embrionario
Atrayendo, sirena, todos los rumbos
Navegables por óceanos y aires.
Mujer, hermosa playa perfumada
De coralinas arenas y dunas blancas
Te peina el viento veraniego
Y parecen no poderte tocar
Las galernas del invierno,
¿Cómo evitar mirar en tus profundos ojos minerales,
Puertas al indeleble pasado
Y balcón impaciente ante el futuro?
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Si fuese hoy la última noche sobre la Tierra
Si fuese hoy la última noche sobre la Tierra,
La hora última en que habitar pudiera,
Y contemplar por vez postrera el rojo atardecer
Sobre el azul verde del mar,
Y sobre la cabeza, inundadad de paz y sentimientos,
Las estrellas que la adornan
Que tantas veces he soñado junto a ti
¿Qué pensamientos habitarán mi alma?
¿Dónde estarás tú en esa hora?
Paz a paz.
Piel sobre piel.
Palabra contra palabra.
¡Espuma perfumada!
La playa es todo el horizonte que nos queda.
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Es el momento
Es el momento,
El de la aurora,
La imagen virginal,
El arrebol,
Callada claridad
Que estallará de pronto cegadora.
Es el momento esmeralda
Sobre el azul oscuro nocturnal.
Es el anaranjado sol aún por salir,
Mariposa de luz.
Grito gutural de sorpresa y bienvenida.
Mirada fugaz
Para comprobar que vuelve el día.
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Movimiento perpétuo
En el infinito azul, el barco.
En el barco, la vela.
En la vela, el viento.
En el viento, tu nombre.
En tu nombre, la vida.
En la vida, el misterio.
En el misterio, el deseo.
En el deseo, tu imagen.
En tu imagen, la calma.
En la calma, el cielo.
En el cielo, el infinito azul.
En el infinito azul, el barco.
En el barco, la vela....
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Geografías de Amor
España limita al Norte con la líquida esmeralda
rugiente y brava.
Al Oeste con la ilusión y aquellos sueños
de horizontes nuevos, nuevas vidas, nuevas tierras,
añoranzas nuevas.
Al Este con el paternal azul cúprico del mar Mediterráneo,
que es Madre de nutritivas, históricas luces.
Al Sur con tus ojos minerales,
con tu vientre, perfumado de azahar y hierbabuena
y tus brazos maternales
que templan todas las tormentas.
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La noche
La noche se sujetaba con palmeras de sombras.
En el cielo enjambres de luz,
mariposas de sueños, formaban arabescos.
La bahía, bandurria de agua y luz,
brisa y sal,
cantaba su eterna salmodia ola tras ola.
Plenilunio de marfil y galena.
Solitarios erráticos marcaban
con aromas de alcohol su territorio
Sus pasos errabundos dejaban
estelas de espuma en el asfalto.
Restos de antiguos naufragios
se adivinaban en las rompientes
cercanas a los tugurios portuarios.
En las farolas el viento
jugaba a enredar sueños
y etílicas quimeras.
Por los tejados
maullaban los gatos de la soledad
Cantos de sirena fosforescentes
te invitan a profanar paraisos de música y humo.
La luna juega al escondite inglés
con las humanas miserias.
En el horizonte, luciérnagas urbanas
parecían haber tomado tierra.
Es que la noche se sujetaba con palmeras de sombras.
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Verso violado (violeta)
Que es agua,
que es luz,
y pan,
y barro,
y carne,
y sueño...
que es esperanza,
y locura,
y afanes
y caramelos,
y alcohol,
y humo...
que es viento
ausencia,
páramo y playa,
caballo de carreras
y flauta y tamboril
y fragor de batalla.
Que es tierra feraz
y lucha feroz.
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GAVIOTA (Venezuela)
Penumbras
La oscuridad de la noche
recorre mi piel
Siento que me tientas
a ciegas,
y
para que la noche no huya,
cierro los ojos.
Aprieto los labios,
para que no se escape tu nombre,
atesoro en mis sueños
una caricia olvidada.
El silencio
envuelve mis
sentidos.
Nostalgia
llena de deseos.
Piel desnuda
que ahoga
el amor
en
Penumbras.
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MARIANO SHIFMAN (Argentina)
Lama
Un exceso de caminos, un soberbio color
un número te acucian
y dormir blancamente es la magia
que suplicas a tu conciencia abismal.
Mientras, el filo que muerde la piedad
hacia ti mismo se niega
al justo equilibrio, y acaso
a la resignación.
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Sacerdotisa en Ugarit
La condición es siempre poder amarte
que te recrees a diario con la intensa calma
de la flor
Majestuosa te abras
y te cierres
morosamente te cierres en el laberinto ineludible
que tus fieles traman para ti.
El ocaso y el albor te determinan
entre simétricas penumbras que buscan confundirte.
Me han dicho que rehúsas las clementes aguas del olvido,
bálsamo de los más endebles...
Tú sabes que antes de las palabras
antes de todo principio
mucho antes
te fueron destinados un cuerpo
y una misión.
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Darwin
Y si naces mariposa en Birmingham
-la terca vida impone sus reglas-
todo se reduce a adaptarse
o morir:
negras deberán ser tus horas
para la ilusión de la hora nueva.
El fósil árbol que te ampare
el hollín en que te conviertas
tendrán el color de un cielo
que espera. Indice - Inicio
The son of James Watson
Soy tan humilde, Señor
tan sumiso
como el primer peldaño
de tu escalera.
Cuando crezca
cuando crezca, Señor
y me opriman pisadas más férreas...
seguiré siendo el mismo:
podrán cambiar las maneras
no cambiará mi madera.
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Otra vez
La fiesta de los sudores irrumpe en tu sueño
entre el aquí y el ahora rige el desconcierto
Hay gritos como pájaros sobre tu piel
y pupilas del alba sobre tus pupilas
Hay espuma y temblor en tu secreto
y una alquimia de ardores y de miel
Es la vertiente de la vida siempre
recorriéndote otra vez.
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Punto rojo
Soy el amo de la torre: ecos y pústulas
del pasado no me alcanzan.
Insensible a palabras y delirios,
ríos y turbas se pierden entre semejanzas.
¿Qué será de los sabores,
de las porfiadas costumbres,
de la maldad de los niños,
de lo que no es posible decir?
Aquí se está muy bien; inmolo proyectos al atardecer
con la soberbia de un menesteroso; froto mis manos
contras las piedras -mi pacífico alimento-
y me siento a esperar.
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Últimas semillas antediluvianas
Llovía un verde augurio de triunfo,
las raíces se abrían reiventando el mundo
eran el mundo
pero alguien dijo: en el principio está el fin.
El verde era tan verde que nuevas manos
bajaron a la tierra y desde la tierra
miraron entrelazadas buscando el cielo.
Llovía porque había que comer
dijo otro, y porque las manos son pala
y son plato y porque cavaron hacia abajo
y también hacia arriba, y entonces llovía.
Pero en el principio ya estaba el fin:
quien mira desde arriba sólo ve lo oscuro,
y allí estaba el gran círculo vicioso
negro como la lenta agonía de la tierra,
y entonces ya no dejó de llover.
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Friedrich
Suplir el gris de las leves victorias,
el tiempo de las horas, el oro de arena;
rozar los fondos y no rezar
por un principio del agua igual.
Perderse en el eco de una pena.
Gozar el pasmo de la derrota.
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Cultiva Silesius
La piel del absoluto es dura cáscara
mis dedos cuentan las heridas
en la rosa del dolor
no hay lugar para otros pétalos.
Mis yemas han sentido los rigores
de las arduas espinas
del sin porqué.
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En esta plaza
Y aquí me cuento
entre infinitas formas
de no ser yo:
otra caída de sol
puliendo rostros
contra la tarde agonizante,
pasos sin culpa
sobre la grava reseca,
los ciegos dientes de un perro
mordiendo al mundo
en medio del hueso...
Algo sigo royendo
los restos de una falsa promesa
por encima del vuelo de las palomas.
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Nueva ley de la selva
Cercos para ser saltados, según
el cazador de espléndidos marfiles.
Tierra de nadie: se tensa la cuerda
que separa a las tribus enemigas.
Llama el animal; revive la angustia:
el padre del silencio afila sus garras.
Saltos para ser cercados, según
la sabia voz rendida antes del grito.
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Mirlos
Mirlos henchidos de orgullo, de sacrificio
de previsión: palabras de nuestro asombro
al concebir sus nidos;
sólo vital instigación, lejano instinto
desprovisto de madre
Las diferencias siempre son retrospectivas.
Nosotros
los que construyen
los que destruyen
los que vuelven a construir
con la perdurable fe del poeta
nosotros observados
por el superior ojo del águila
nosotros observados somos mirlos.
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MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ (España)
A Gabriel Celaya, un gran poeta
Poesía cargada de vacío
poesía que existe
que habla
que suplica.
Magisterio sin música,
canciones no escuchadas
que cantan en mudos pentagramas
de letras proscritas.
Y sin embargo existe
en pétreas luciérnagas llamadas costumbres,
en mármoles blandos de modernos tamices.
Y sin embargo existe.
Hermana mayor relegada,
llena de admiradores clandestinos
que en el portal la esperan
y la escriben solitarios.
Si la poesía no ha de ser "sin pecado un adorno"
¡Pequemos!
Y toquemos el fondo.
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YOHANES MANHITU (Indonesia)
Iglesia
Te conozco como La Casa de Dios,
La casa de paz, la casa de esperanza,
Y también la casa de protección.
Como el lugar de la fiesta de salvación.
Muchas criaturas del Creador te visitan
Para participar en la fiesta
Que Dios les ofrece sin condición.
Iglesia, el refugio de las almas
Que tienen hambre y sed...
Tu ambiente tranquilo y tu elegante apariencia
Le da a unas ovejas del Cristo, El Salvador,
La inspiración de crear hogares tranquilos
En los cuales todo el mundo se siente
Que está actualmente viviendo muy cerca
De la puerta principal del paraíso, o debajo
Del techo de una iglesia contemporánea del siglo XXI.
Una mañana del mes de noviembre de 2002,
Me desperté de mi sueño en la segunda planta
De un edificio bonito situado cerca de un puente amarillo
Y unos grupos de plantas silvestres.
Y después intenté asegurarme de que
No estaba bajo del techo de una iglesia.
Jogjakarta, diciembre de 2002 Indice - Inicio
Sin Silencio
¿Dónde estás, mi alma?
Hace una noche que te busco por todas partes.
¿Por qué me has dejado sin mensaje?
Necesito saber lo que pasa contigo.
Cuando me dejaste, me mató el ruido,
Cuando te fuiste, me acompañó
A mi hogar una gran lamentación.
¿No sabes que no puedo vivir sin tus besos y abrazos fuertes?
¿No me puedes comprender sin palabras dulces de mi boca torpe?
Hoy el sol aparece con una sonrisa tan bonita...
Hoy el ruido es mucho más fuerte que tú.
Ahora me decido de vivir sin silencio
Porque me gusta otra vida.
Ahora voy a vivir en ruido para siempre.
Jogjakarta, enero de 2003 Indice - Inicio
Palomas Salvajes
Ayer, estaba en la playa blanca,
Cuando vi unas palomas salvajes
Que volaban de lejos.
Me parecían muchas, felices y fuertes.
No vi tristeza ni preocupación
En sus ojos bonitos que me miraron.
Me enseñaron a olvidar cada tristeza inútil
Que ataca esta vida tan frágil.
Quiero ser una paloma salvaje
Que vuela libre, sin peso,
Por todas partes cuando quiere.
Quiero volar muy cerca de la luna
Y de las estrellas brillantes sin miedo.
Quizás te encontraré en la puerta del universo.
Desde allí, regresaremos a la tierra en las espaldas
De los angelitos tímidos.
Jogjakarta, enero de 2003 Indice - Inicio
El Viento de la Tarde
No sé de dónde viene este viento
Que baila al lado del lago
Con su alma muy fuerte y feliz.
Lo llamo “el viento de la tarde”.
No soy tan fuerte como tú, viento.
Yo soy una criatura miedosa.
Pero sueño volar contigo.
Aquí, quiero diseñar dos fuertes alas.
Las hojas de los cocos te acompañan.
Dices una bienvenida a un barco lento
Que avanza lentamente hacia la tierra,
Donde se termina la procesión de agua.
No tengo nada más que decirte, viento.
Quiero volver a mis poemas de silencio.
Quizás me quieren dar un buen mensaje:
El mensaje con las historias de mi rosa.
Samosir, mayo de 2003 Indice - Inicio
Un Mes al Lado del Lago
El viejo mes está a punto de pasar;
El nuevo mes está a punto de llegar.
Estoy a punto de decir adios al lago.
Ya tengo un mes al lado del lago.
El lago me permite bañarme unas veces,
El viento me entrega frío cada noche;
El sol me dice buenos días cada día,
La luna me sonrió una vez.
La gente de isla me habla indonesio.
La misión ya está completada aquí.
Tengo que prepararme muy pronto.
Vale la pena dar las gracias a Dios,
Por el buen tiempo al lado del lago.
Samosir, mayo de 2003 Indice - Inicio
El Puente Esperado
Dos islas necesitan un puente
Que las conecta en pura amistad,
Dos corazones esperan un puente
Que los lleva a la unidad del amor.
Ahora el puente es un gran sueño
Que viene de dos cuerpos tristes.
El puente será un milagro de Dios
Para dos corazones desconectados.
Esta noche todavía escribo poemas
Para llevar mis puros pensamientos
A la realidad, lejos de mis sueños.
Pero el puente esperado es un sueño.
Samosir, mayo de 2003
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Poeta Pobre
¿Qué tiene un poeta pobre?
Solo tiene palabras del alma.
¿Qué hace un poeta pobre?
Solo escribe su puro aliento.
¿Dónde vive un poeta pobre?
Vive entre sus poemas tristes.
¿Qué come un poeta pobre?
Come el viento del paraíso.
Un bolígrafo y un viejo papel
Son sus amigos para siempre.
Sus sentimientos y su alma
Son sus guías en la oscuridad.
Sus poemas nacen de la tristeza
Que envuelve su alma fuerte,
Que tortura su cuerpo marrón.
¡Que muy pronto vea el sol!
Samosir, mayo de 2003
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El Destino de la Vida Misteriosa
Oh, Señor, no entiendo nunca a dónde va esta vida tan corta.
No porque no tengo orejas para oír el gran ruido del viento,
No porque no tengo ojos para mirar los milagros del cielo;
No porque no tengo corazón para sentir el amor del paraíso,
No porque no tengo boca para decir versos dulces al mundo;
No porque no tengo lengua para conocer el sabor rico del mar,
Ni porque no tengo creencia en el Creador de la ciega alma.
¿Qué significa una vida que siempre está llena de violencia?
¿Qué belleza tiene una vida que está llena de toda falsa verdad?
¿Qué nos lleva a una vida que está lejos de la mente de los niños?
¿Qué esperamos de una vida que está muy lejos de la paz soñada?
¿Quién llevará la luz sin final al mundo de gran oscuridad egoísta?
¿Qué hace Dios cuando la luz está luchando contra la oscuridad?
¿Cuándo los niños del cielo azul abren sus muy santas escrituras?
Ayer fue una vieja vida que vivimos con muchas lecciones,
Hoy es una vida que estamos a punto de pasar sin escribir historia;
Mañana será una nueva vida que esperamos con grandes esperanzas.
¡Que el tiempo me enseñe a entender a dónde va esta vida tan corta!
¡Que el cielo escuche cuando mi boca hace sus oraciones de noche!
Quizás las oraciones de mi boca abrirán las páginas más secretas,
Donde se escribe el destino de la vida blanca y negra del mundo.
Jogjakarta, diciembre 2003
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Amistad
A mi amiga peruana,
Claudia Marcenal Paredes, en Lima
Vienes como la lluvia en un verano tan largo.
Llegas como el fuego en una noche tan fría.
Tu presencia es un gran misterio del cielo
Y tus manos unifican los países lejanos.
No cuestas ninguna canasta de oro
Ni demandas ninguna caja de plata
Como nadie quiere vivir en la riqueza
Porque tener amigo es todo bajo del cielo.
No existe océano tan ancho para atravesar,
No hay montaña demasiada alta para escalar
En un mundo pintado con colores de amistad,
En los corazones que no se lamentan por nada.
Jogjakarta , 7 de agosto de 2004
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Oda de Sabana
A mi querida tierra, Timor
Allí, el sol me saluda cada nueva mañana;
Allí, la luna me espía toda la noche larga.
Los sándalos me otorgan su fragancia,
Las palmeras cercan la isla de sabana.
Miles de criaturas saben ofrecer sonrisas,
Beteles y arecas dan bienvenida al mundo,
Mata cada sed silvestre el zumo de palmera,
Vence toda hambre la carne asada apetitosa.
Oh, tierra de sabana, madre de mi alma viva.
Eres patria eterna de los cuerpos de palmera,
Eres pura cuna de los corazones de sándalo.
Tu cielo y tu mar azul radian la paz eterna.
Tus dos mares, el Masculino y el Femenino,
Son hogares de miles de peces muy plateados.
Tus playas son como las alfombras tan blancas
Y su arena tiene la suavidad de la cama del rey.
Jogjakarta , 9 de agosto de 2004
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Señales de Madrugada
Las voces altas de las mezquitas
Despiertan muchas almas dormidas
Para conversar con el Todopoderoso
Cuando el sol está a punto de llegar.
Los toques de campana de las iglesias
Llaman todas las almas que tienen hambre
Para asistir a la fiesta divina de madrugada
Cuando la tierra espera la virgen luz de sol.
Éstas son las señales fijas de todas madrugadas
En la tierra donde el cielo recibe odas cada día,
En el océano donde un velero respeta los otros,
En el mismo oasis donde beben varias caravanas.
Jogjakarta , 9 de agosto de 2004
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Cyberlove
Hemos dejado las palomas mensajeras,
Hemos dicho adiós a la oficina de correos
Que conectaban miles de corazones de ayer.
Hoy, tú y yo, disfrutamos un nuevo placer.
Yahoo y hotmail, que nos conectan cada día,
Son nuestras palomas mensajeras tan leales
Que nos ayudan a cuidar un creciente amor
Que respira entre la realidad y unos sueños.
Me gustaría acariciar tu cara bonita sedosa,
Quiero besar tus labios de gotas de pura miel,
Espero una vida de miles de años en el paraíso.
Allí, nuestras sordas palabras formarán su coral.
Jogjakarta , 9 de agosto de 2004
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Viaje de la máquina de escribir
Sirves los cuerpos que se respiran letras
Hasta que sus manos graben toda la verdad y
Que tus huesos necesiten años para descansar
Entre las cajas que marcan un próximo silencio.
Has testimoniado la navidad de los escritores.
Escribías cómo acariciaba la lluvia el camino,
Cómo florecían las rosas por la mañana de sol,
Cómo aparecía el arco iris después de la lluvia,
Cómo se desarrollaba un amor en dos corazones,
Y cómo el hombre aprendía a adorar su creador.
Si hoy hay que descansar como una vieja heroína,
Como una catedrática después de su jubilación y
Como una misionera después de su lograda misión,
El mundo comprenderá, pero no te olvidará nunca.
Érase una vez una música de tus teclas que tocaba
Me acompañó por las noches frías que se marchaban
Hacia los nuevos días que luego llené con sueños.
Hubo una vez unos momentos que pasamos juntos.
Los flujos negros desde tu puro vientre me ayudaron
A ganar el primer premio en esta vida misteriosa.
No olvidaré nunca esta buenísima memoria.
Hoy, quizá las pantallas sean más conocidas
Porque las almas están sedientas de silencio.
Pero, ¿quién va a borrar tus huellas clarísimas
En las páginas de los libros gruesos de historia?
Y, ¿quién intentará ahuyentar tu ruido fortísimo
De las orejas aficionadas de miles de estaciones?
Oh, máquina que daba luz a las gotas de amor y
Que otorgaba raíz a las pepitas de pensamiento,
Tu dedicación ya está escrita con tinta de oro
En los libros muy secretos por el hombre sabio
Cuando se dio cuenta de que lo dejarías pronto.
¡Adios, amiga! Tu nombre vivirá como el sol en
Una región tropical, donde bailan las palmeras.
Jogjakarta , 15 de agosto de 2004
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