Poemas recomendados de Rep. Dominicana

Poemas recomendados de Rep. Dominicana

La poesía de la República Dominicana es un reflejo de su rica historia, su cultura vibrante y sus complejas realidades sociales. Desde sus inicios, la poesía dominicana ha sido una poderosa herramienta de expresión, explorando tanto la belleza del paisaje tropical como los conflictos políticos y sociales que han marcado al país. A través de los siglos, poetas dominicanos han utilizado sus versos para contar historias de resistencia, esperanza, amor y la búsqueda de identidad.
Salomé Ureña de Henríquez

“La llegada del invierno”

Llega en buen hora, más no presumas

ser de estos valles regio señor

que en el espacio mueren tus brumas

cuando del seno de las espumas

emerge el astro de esta región.

 

En otros climas, a tus rigores

pierden los campos gala y matiz,

paran las aguas con sus rumores,

no hay luz ni brisas, mueren las flores,

huyen las aves a otro confín.

 

En mi adorada gentil Quisqueya,

cuando el otoño pasando va,

la vista en vano busca tu huella:

que en esta zona feliz descuella

perenne encanto primaveral.

 

Que en sus contornos el verde llano,

que en su eminencia la cumbre azul,

la gala ostentan que al suelo indiano

con rica pompa viste el verano

y un sol de fuego baña de luz.

 

Y en esos campos donde atesora

naturaleza tanto primor,

bajo esa lumbre que el cielo dora,

tiende el arroyo su onda sonora

y alzan las aves tierna canción.

 

Nunca abandonan las golondrinas

por otras playas mi hogar feliz:

que en anchas grutas al mar vecinas

su nido arrullan, de algas marinas,

rumor de espumas y auras de abril.

 

Aquí no hay noches aterradoras

que horror al pobre ni angustia den,

ni el fuego ansiando pasa las horas

de las estufas restauradoras

que otras regiones han menester.

 

Pasa ligero, llega a otros climas

donde tus brumas tiendas audaz,

donde tus huellas de muerte imprimas,

que aunque amenaces mis altas cimas

y aunque pretendas tu cetro alzar,

 

siempre mis aguas tendrán rumores,

blancas espumas mi mar azul,

mis tiernas aves cantos de amores,

gala mis campos, vida mis flores,

mi ambiente aromas, mi esfera luz.

Manuel del Cabral

“Sexo cumpliendo”

Digitales delicias gobiernan superficies.

El lecho cruje,

cruje de pueblo fabricado a besos.

De pronto un sudor blanco roba el futuro en gotas,

y un sabor hay de mar que busca no ser agua,

sabor de ropa derrotada a clima,

a ternura de plumas prisioneras,

a mañana que anda por su cuerpo,

por su aluvión de tibia nieve a sueldo:

censo precipitado, derretido,

pequeña muerte desprendida viva.

 

Desprendida,

invadiendo dominios de líquidas raíces,

y a ocultos empujones azules, por sus venas:

nadadores extraños, materiales secretos

que galopan cruzándose de vida;

un resbaloso mundo de minutos con siglos,

un semental tumulto que anónimo prepara

espacios dolorosos,

números obligados a levantarse como héroes…

 

Sin embargo, gomas hay ataúdes,

redes para mariscos terrenales,

se coagulan sus ángeles sin puerta,

cielo de caucho eunuco los ahoga,

mata sus puros empujones blancos,

mata sus furias de humedad reunida.

 

Pero terca,

toda la zoología se le sube a su cuerpo,

por sus manos elásticas como palabras,

por el valiente oficio de pan que hay en los senos,

anda un blando, anda un suave,

anda un dulce silencio de leopardo.

 

Y la materia tiembla,

tiembla sobre boticas y birretes,

sobre encuadernadores de siglos educados,

y como un dios que entra

apartando trigales enlutados,

sólo su clima sólido de súbito

abre auroras profundas, vigiladas,

para poner de pie cada año a la tierra.

Pedro Mir

“Diana”

Este concierto

Ha sido escrito

Para una sola mano

Porque en esencia

Todo ha sido reducido

A polvo. ¡Polvo!

Y no subsiste nada.

Ni en pie ni en piedra.

 

Apenas la esperanza

Llenándose de muerte

Y esperando la muerte

De la esperanza

La abolible agonía

De la esperanza

Cuando ya reverbera

La radiante explosión

De la realidad

Brotando de los despojos

De la esperanza.

 

Y aquí concluye

Entre nosotros

Este convicto concierto

De la esperanza.