Poemas recomendados de Uruguay

Poemas recomendados de Uruguay

La poesía uruguaya destaca por su hondura, su voz íntima y su mirada crítica sobre el mundo. A lo largo del tiempo, poetas de diversas generaciones han construido un territorio literario donde conviven la ternura, la memoria y la reflexión. En esta selección, reunimos versos que muestran la sensibilidad única de Uruguay y la potencia de sus autores y autoras.
Idea Vilariño

“Callarse”

Estoy temblando

está temblando el árbol desnudo y en espejos

cantando

y cantando está la luna

riendo

sin silencios

la lírica y romántica

flauta y en cielo en hoz

por vez primera

se abren su luz cereza y el estiércol.

 

No se pueden quejar ni las mañanas

ni el ardiente sopor que por lo estéril

no canto más no canto

ni puedo deshacer en primavera

ni negarla y beber

ni matar sin querer

ni andar a tientas

ya que el aire está duro

y hay monedas locuras

esperando

la marca del el agua

en desazón riendo

riéndose riendo.

 

Ah si encono si entonces

ya no quiero

ya no pude se pasa nunca alcanza

una ola se vaga la marea

se desconcierta así

y el sol no existe aquí más que en palabras

Pero en cambio en el cielo

caben muchas pero muchas. A veces

se molestan se muerden

en los labios.

Mario Benedetti

“A tientas”

Se retrocede con seguridad

pero se avanza a tientas

uno adelanta manos como un ciego

ciego imprudente por añadidura

pero lo absurdo es que no es ciego

y distingue el relámpago la lluvia

los rostros insepultos la ceniza

la sonrisa del necio las afrentas

un barrunto de pena en el espejo

la baranda oxidada con sus pájaros

la opaca incertidumbre de los otros

enfrentada a la propia incertidumbre

se avanza a tientas / lentamente

por lo común a contramano

de los convictos y confesos

en búsqueda tal vez

de amores residuales

que sirvan de consuelo y recompensa

o iluminen un pozo de nostalgias

se avanza a tientas / vacilante

no importan la distancia ni el horario

ni que el futuro sea una vislumbre

o una pasión deshabitada

a tientas hasta que una noche

se queda uno sin cómplices ni tacto

y a ciegas otra vez y para siempre

se introduce en un túnel o destino

que no se sabe dónde acaba.

Delmira Agustini

“El intruso”

Amor, la noche estaba trágica y sollozante

cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;

luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,

tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

 

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;

bebieron en mi copa tus labios de frescura;

y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;

me encantó tu descaro y adoré tu locura.

 

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;

y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!

¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

 

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;

y bendigo la noche sollozante y oscura

que floreció en mi vida tu boca tempranera!