Poemas recomendados de Honduras

Poemas recomendados de Honduras

La poesía hondureña es una manifestación rica y diversa que recoge la historia, la identidad y la sensibilidad de su pueblo. En sus versos se entrelazan la memoria indígena, el paisaje tropical, la vida cotidiana y las luchas sociales. Los poetas de Honduras transforman la palabra en un espacio de reflexión y emoción, donde la voz individual dialoga con la experiencia colectiva y la búsqueda de justicia, belleza y esperanza.
Juan Ramón Molina

El Jardín

Cuelgan racimos de adorables pomas,

negras uvas en gajos tentadores,

fingiendo los alegres surtidores

un murmullo de besos y de bromas.

 

Dormitan en las ramas las palomas

los buches esponjando arrulladores,

y el capitoso aliento de las flores

unge el follaje y el parral de aromas.

 

Un sol ardiente esparce sus madejas

de luz, sobre el jardín; y las abejas

un vals preludian, áspero y sonoro.

 

Bailan las mariposas deslumbrantes,

y picotean pájaros brillantes

unas naranjas que parecen de oro.

Clementina Suárez

“Poema en gris”

Igual que un pájaro en su jaula

que no tiene un cielo azul

donde extender sus alas

—así me echo de menos—

sin los cielos untados de tu presencia

donde mi dicha pastoreaba nubes

tarde a tarde.

Roberto Sosa

“De niño a hombre”

Es fácil dejar a un niño

a merced de los pájaros.

 

Mirarle sin asombro

los ojos de luces indefensas.

 

Dejarle dando voces entre una multitud.

 

No entender el idioma 

claro de su medialengua.

 

O decirle a alguien:

es suyo para siempre.

 

Es fácil,

facilísimo.

 

Lo difícil

es darle dimensión

de un hombre verdadero.

Juan Ramón Molina

“El jardín”

Cuelgan racimos de odorables pomas,

negras uvas en gajos tentadores,

fingiendo los alegres surtidores

un murmullo de besos y de bromas.

 

Dormitan en las ramas las palomas

los buches esponjando arrulladores,

y el capitoso aliento de las flores

unge el follaje y el parral de aromas.

 

Un sol ardiente esparce sus madejas

de luz, sobre el jardín; y las abejas

un vals preludian, áspero y sonoro.

 

Bailan las mariposas deslumbrantes,

y picotean pájaros brillantes

unas naranjas que parecen de oro.