Gabriela Mistral (Vicuña, 1889 – Nueva York, 1957), seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, fue maestra rural, diplomática y la primera figura latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura, en 1945.
Su poesía —reunida en libros como Desolación, Ternura, Tala y Lagar— une el dolor, la ternura maternal y un hondo sentido espiritual de la tierra americana. En “Balada”, perteneciente a la sección Dolor de Desolación, la pérdida amorosa se vuelve un canto sereno y desgarrado a la vez.
Poemas destacados
Balada
Él pasó con otra; yo le vi pasar. Siempre dulce el viento y el camino en paz. ¡Y estos ojos míseros le vieron pasar!
Él va amando a otra por la tierra en flor. Ha abierto el espino; pasa una canción. ¡Y él va amando a otra por la tierra en flor!
Él besó a la otra a orillas del mar; resbaló en las olas la luna de azahar. ¡Y no untó mi sangre la extensión del mar!
Él irá con otra por la eternidad. Habrá cielos dulces. (Dios quiere callar.) ¡Y él irá con otra por la eternidad!