Poemas recomendados de España
La poesía española tiene una historia tan vasta como intensa. Desde los ecos medievales hasta las voces más contemporáneas, sus versos han sabido capturar lo íntimo y lo colectivo, lo cotidiano y lo trascendente. Este mes, te invitamos a recorrer algunos de esos caminos. A detenerte en la palabra justa, a dejarte tocar por una imagen, una emoción, una verdad. Porque la poesía —cuando está viva— no solo se lee: se habita.
Gloria Fuentes
“Dediqué mi libro”
Dediqué mi libro a una niña de un año,
y le gustó tanto,
que se lo comió.
“Al borde”
Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.
“Mi cara”
En mi cara redondita
tengo ojos y nariz,
y también una boquita
para hablar y para reír.
Con mis ojos veo todo,
con la nariz hago achís,
con mi boca como como
palomitas de maíz
Juan Carlos Mestre
“Poema del lejano”
El que desterrado por la pobreza
vive sin corazón en lo lejano,
y a nada atiende como suyo
y es lóbrego y cansado bajo el cielo.
El que sale vencido de su casa
y lo arrastra la gente en su murmullo
y transcurre vacío por la calle
y se sienta delante de una máquina.
El doloroso de razón frente a la vida
que muere en la esperanza y no regresa.
A este que nadie ha despedido
y toma el tren un día hacia la aurora.
Nadie lo sabrá, su historia es triste
como un mar que nadie ha descubierto.
No ha querido mirar la primavera,
trabaja por volver, brotar un día
como el árbol florecido que en su huerto
daba sombra y destino a la mañana.
Pensaréis que el cielo habrá de perdonarlo,
pensaréis que el amor,
ciudad y pájaros y torres
sonará de nuevo campanas en sus ojos.
Pero él, que perdido en lo lejano
fue escombro de alameda, ha muerto.
No lo lloréis,
junto a aquel leño oscuro
brotaba un manantial honrado.
“Elogio de la palabra”
Esta palabra no ha sido pronunciada contra los dioses, esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe.
Cuando la muerte acabe, la raíz de esta palabra y la hoja de esta palabra arderán en un bosque que otro fuego consume.
Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad del árbol único, será consolación en un paisaje lejano
.Como la inmóvil mirada del pájaro ante la ballesta, así la palabra y la sombra de esa palabra aguardan su permanencia más allá de la revelación de la muerte.
Solo el aire, únicamente lo que del aire al aire mismo trasmitimos como testamento de lo nombrado,permanecerá de nosotros.
La luz, la materia de esta palabra y el ruido de la sombra de esta palabra.
“Ars patética”
Me persigue un oficio solitario, vigilar toda la noche una gacela, hablar sin seducir, no poseerla y verla irse oscura al diccionario. En esta voluntad cifra el deseo su dulce llama de inocencia donde arde oculta la paciencia del esforzado hijo de Teseo. Al alba quedarán algunos versos de dudoso gusto y sin belleza para el lírico ángel de los muertos. Todo lo demás será olvidado, el ayer y la mística pereza de empezar otra vez en lo acabado.