Poemas recomendados de Uruguay
La poesía uruguaya, nacida entre la inmensidad del Río de la Plata y la llanura, ha dado a la lengua española algunas de sus voces más intensas y modernas. Del erotismo audaz del modernismo a la reflexión existencial y al lirismo de lo cotidiano, sus poetas unieron la sensualidad, la rebeldía y la ternura. Estos tres nombres reúnen buena parte de esa herencia luminosa.
Delmira Agustini
Delmira Agustini (Montevideo, 1886 – 1914) fue una de las voces más originales del modernismo hispanoamericano. En libros como El libro blanco, Cantos de la mañana y Los cálices vacíos llevó el deseo y el erotismo femeninos a una intensidad inédita para su tiempo. Su vida, truncada trágicamente a los veintisiete años, no impidió que dejara una obra deslumbrante y visionaria.
“Lo inefable”
Yo muero extrañamente… No me mata la Vida.
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida…
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza a la flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?…
¡Cumbre de los Martirios!… ¡Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un ardiente feroz!…
¡Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!… ¡Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!
Juana de Ibarbourou
Juana de Ibarbourou (Melo, 1892 – Montevideo, 1979), llamada «Juana de América», fue una de las poetas más queridas y populares del continente. Su poesía temprana celebra la naturaleza, la juventud y el amor con una sensualidad fresca y casi pagana; con los años, su voz se volvió más íntima y espiritual, sin perder nunca su musicalidad.
“La hora”
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.
Después…, ¡ah, yo sé
que ya nada más de eso tendré!
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿No ves
que la enredadera crecerá ciprés?
Mario Benedetti
Mario Benedetti (Paso de los Toros, 1920 – Montevideo, 2009) fue poeta, narrador, dramaturgo y ensayista, una de las figuras centrales de la literatura latinoamericana. De una obra vastísima —Poemas de la oficina, La tregua, Inventario—, supo hablar del amor, la rutina, el exilio y el compromiso con una cercanía que lo hizo inmensamente leído. Su poesía amorosa, directa y luminosa, sigue siendo de las más populares en español.
“Táctica y estrategia”
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme con vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.