Poemas recomendados de Ecuador

Poemas recomendados de Ecuador

La poesía del Ecuador entró en la modernidad a comienzos del siglo XX de la mano de un puñado de jóvenes que leían a Baudelaire, Verlaine y Rubén Darío, y que la crítica bautizó como la «Generación decapitada» por sus muertes tempranas. Arturo Borja, el primero en despuntar, dejó apenas veintiocho poemas reunidos tras su muerte en La flauta de ónix; Ernesto Noboa y Caamaño llevó el soneto modernista a su punto más alto con «Emoción vesperal»; y Humberto Fierro, el más retraído del grupo, cultivó una lírica de extrema delicadeza en El laúd en el valle. Sus versos, cargados de tedio, crepúsculos y melancolía, siguen siendo la puerta de entrada a la lírica ecuatoriana moderna.
Arturo Borja

“Vas lacrimae”

La pena… La melancolía…
La tarde siniestra y sombría…
La lluvia implacable y sin fin…
La pena… La melancolía…
La vida tan gris y tan ruin.
¡La vida, la vida, la vida!
La negra miseria escondida
royéndonos sin compasión
y la pobre juventud perdida
que ha perdido hasta su corazón.
¿Por qué tengo, Señor, esta pena
siendo tan joven como soy?
Ya cumplí lo que tu ley ordena:
hasta lo que no tengo, lo doy…

Ernesto Noboa y Caamaño

“Emoción vesperal”

Hay tardes en las que uno desearía
embarcarse y partir sin rumbo cierto,
y, silenciosamente, de algún puerto,
irse alejando mientras muere el día;

Emprender una larga travesía
y perderse después en un desierto
y misterioso mar, no descubierto
por ningún navegante todavía.

Aunque uno sepa que hasta los remotos
confines de los piélagos ignotos
le seguirá el cortejo de sus penas,

y que, al desvanecerse el espejismo,
desde las glaucas ondas del abismo
le tentarán las últimas sirenas.

Humberto Fierro

“Tu cabellera”

Tu cabellera tiene más años que mi pena,
Pero sus ondas negras aun no han hecho espuma…!
Y tu mirada es buena para quitar la bruma
Y tu palabra es música que al corazón serena.

Tu mano fina y larga de Belkis, me enajena
Como un libro de versos de una elegancia suma.
La magia de tu nombre como una flor perfuma
Y tu brazo es un brazo de lira o de sirena.

Tienes una apacible blancura de camelia,
Ese color tan tuyo que me recuerda a Ofelia,
La princesa romántica en el poema inglés,

Y a tu corazón de oro… de la melancolía
La mano del bohemio permite, amiga mía,
Que arroje algunas flores humildes a tus pies.